jueves, 23 de septiembre de 2010

La República del Miedo

César Zarzosa González

Hay un clima oscuro y enrarecido en estas elecciones municipales. Correo, Expreso y La Razón, sólo por mencionar algunos medios, se han enfrascado en los tres últimos meses en una guerra sin cuartel en contra de Susana Villarán –y digo meses para cualquier análisis comparado con aquellos que se rasgan las vestiduras por los supuestos ataques de las cuales sería objeto Lourdes Flores estas ultima semanas en el programa televisivo Francotirador-. Estos repudiables medios no exhiben audios de Villarán, ni videos con lobistas, o algún sólo indicio de corrupción donde la candidata de Fuerza Social este implicada; simplemente utilizan el engaño. Es la misma arma con la que se encarga preparar y repartir anónimamente, millones de falsos volantes debajo de las puertas de nuestros hogares. En el mío he recibido 5 siquiera. En ellos, Humala y el chavismo agradecen a Susana Villarán su lugar en las encuestas. Entiendo que en otros distritos de mayor población, circula uno con las banderas de Patria Roja y SUTEP agradeciendo también a la “camarada” Villarán. Todos ellos, obviamente son apócrifos. ¿Quien habla de guerra sucia entonces?

Eso no es todo. Recibo mails de amigos y familiares -profesionales todos ellos- donde se reparten mensajes burdos, metiéndose con el pasado y la familia de Villarán; o mails donde se despotrica, en nombre de los valores, comparando a Jaime Bayly y Susana Villarán como mellizos frente a la “moralidad” de Lourdes Flores (¡imagínense¡). Recibo otros que reenvían artículos de Aldo Mariátegui, cuyos textos son una andanada de feroces ofensas y no de críticas razonables, donde sus palabras son infamia pura. Es decir lo mas alcantarillesco de la prensa y de los pasquines son repartidos por conocidos míos, todos en nombre de la reflexión… pero ¿la reflexión de qué?

No parece sensato que personas supuestamente preparadas se presten a este juego, tan burdo y estúpido a la vez, a menos que hayan sido capturados sin saberlo, sin darse cuenta, por sus propios temores. Y esa es la moraleja de esta historia y a la vez lo inaudito de ella: el miedo que paraliza y no deja pensar. Fuera de que se puede rebatir varias de las patrañas y argumentos endebles de quienes promueven malsanamente la candidatura de Lourdes Flores -como por ejemplo, la supuesta inmoralidad de Susana Villarán-, es al miedo que fabrican a lo que quiero poner atención.

Y es que Lourdes Flores se pasa estos días señalando ser victima del montesinismo, pese a que paradójicamente ella viene utilizando la misma táctica ruin que aplicaba el fujimontesinismo: propagar el terror. Pese a que es un miedo infundado, busca por todos los medios ser inyectado en la sociedad. Fujimori lo usó en su elección contra Vargas Llosa en el 90, lo usó en su reelección del 95 y lo volvió hacer en su fallida tercera reelección. La consigna de estas últimas era el miedo a los terroristas. Senderistas y emerretistas solían salir nuevamente a escena, para infundir miedo a los peruanos. Entonces otra vez, aparecía la figura del tirano, que nos hacia recordar que con el, ellos no pasarían ni volverían. La misma consigna la utiliza Lourdes Flores y sus aliados en esta historia. Aquellos medios, aliados del fujimorismo en el pasado, se encargan de repetir la misma desesperanza que nos vendieron durante tanto tiempo, aunque esta no tenga asidero real.

Nos quieren infundir puro temor. El temor como vehículo que mueva al ser humano, al ciudadano limeño que acude a las urnas. Y eso no puede ser aceptable. El voto debe ser libre reflejo de nuestra opción política y plasma el convencimiento por aquel o aquella a quien le ofrecemos nuestra confianza. Y estas elecciones son la mejor ocasión en mucho tiempo, para ejercitar nuestro derecho constitucional de elegir sin restricciones, pues existe más de un candidato con credenciales democráticas y de honestidades harto probadas, duela a quien le duela.

Por eso, los traumas de esa derecha cavernaria no nos deben movilizar. No nos pueden quitar las genuinas ganas de confiar en proyectos renovadores y transparentes, frente a la corrupción y el arreglo bajo la mesa que ronda a tantos partidos decadentes. Los miedos que nos inculcan deberían pasar a formar parte de nuestro pasado. Y es que ninguna persona, ni ninguna sociedad que se preste a ser feliz puede ser victima del temor que paraliza, que obstaculiza, que censura, que limita, que no deja pensar ni sentir. Si hay fantasmas que quieren ser revividos o se les enfrenta con valentía y elimina de una buena vez, o se les condena al olvido total. Pero no se puede jugar al pasado traumático solo para quebrar ilusiones. No es admisible. No seamos pues, prisioneros de este juego perverso. Apostemos a ser libres.

En mi caso personal, tengo varias razones para votar por FS de Susana Villarán. Y también tengo varias razones para no votar por Lourdes Flores. Demasiadas. Pero en ningún caso es el miedo el que guía mi accionar. Y es lo único que se puede pedir: que el miedo no paralice sus convicciones. Sólo así el voto será auténtico. En mi caso, como diría Pedro Salinas, votar por Susana Villarán me sale del forro.

Espero en todo caso, que el voto que los anime a ustedes también sea libre y no puro miedo, porque sino se verán como ciudadanos presos y convalecientes, en comparación con aquellos que iremos alegres y con convicción a votar este domingo 03 de octubre.


domingo, 24 de enero de 2010

RICARDO MILLA Y UNA APOLOGÍA A LA INFAMIA


Intentaba escribir algunas cuestiones temáticas en torno al Informe Final (IF) de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), queriendo dejar de lado los tintes manipulatorios que ha esgrimido otra vez cierta prensa nacional sobre dicho trabajo, cuando leo el último post de Ricardo Milla. En el, sostiene que las FF.AA de Brasil son un ejemplo porque se han negado a aceptar una Comisión de la Verdad en su país: les sobra el valor que a las nuestras les falta. No dice mucho más, pues luego copia una noticia en donde efectivamente, se informa acerca de esta coyuntura; pero dice lo suficiente para entenderlo. Más aún, como quiera que esta última entrada es el epílogo de una serie de posts que tienen el mismo corte reaccionario, voy a escribir sobre el pensamiento Milla y su “lógica” anti- CVR.

Ciertamente, ya no es mi ánimo convencerlo de nada contrario a lo que piensa, aunque no le niego el derecho a réplica. Esto lo digo, porque toda discusión puntual sobre el IF no tiene ningún sentido con él. Se niega a examinarlo, y lo da por sentenciado, pese a que distintos profesores han tenido la paciencia de quererlo rebatir. Por ello, mi objetivo es más bien exponer la situación ante los demás, para demostrar la concepción política que sostiene dicho autor en sus “relatos” y sus verdaderas razones contra la CVR; o parafraseándolo a él mismo: desnudar la ideología que esta detrás. Así, todos prevenidos del sesgo, será más difícil el engaño.

Como decíamos, nuestro blogger, ha escrito en anteriores oportunidades siempre medio en broma, siempre medio en serio, sobre éste y otros temas. Es preocupante eso. Yo si creo que la ironía puede estar presente en los textos. Pero me preocupa usar de pretexto el humor o la risa fácil cuando en medio de una polémica no quiero presentar argumentos, o peor aún: cuando ya no los tengo. Hay lugares y contextos para todo. Pero con él nunca se sabe. O mejor dicho no se sabe cuando de verdad argumenta.

Es problemático esto, porque cuando ha afirmado cosas en letras grandes, luego ha dicho que no hay que tomarlo muy en serio. Por ejemplo lo hace con varias de sus entradas a su blog. Suelta un video sobre el nazismo, y luego dice que hay que escuchar al Ser
[1] y escuchando al Ser, parece que ya no se requieren sus argumentos. Sus interlocutores le interpelan si tiene algo a favor del nazismo pero él lo niega: señala que es cuestión de estética. A la siguiente entrada, un discurso o una ceremonia con Adolfo Hitler y otra vez, el no dice nada, solo insinúa. Se le vuelve a remarcar el punto: pero esta vez son las ruinas del pasado.

La siguiente vez, ya es una entrada sobre la “Madre Patria” (España) y vítores a favor de Franco. Cuando uno le pregunta, dice que el video era hermoso y que dicha España era un ejemplo, pero que sobre ciertas cosas que acontecieron en esa época el no quiere pronunciarse… (¿¡). O sea, se pronuncia, y luego no se pronuncia. En realidad, tantas insinuaciones no son pura casualidad.

La mayor prueba, es justamente este post último sobre lo ocurrido en Brasil, pues sigue esa tónica. Aunque acá, si se atreve a decir más frontalmente las cosas que piensa: enrostra a los cobardes y entreguistas peruanos frente al ejemplo brasilero. Pide por la dignidad de nuestras instituciones. Contradictoriamente, el llama a las FF.AA. a romper con nuestra institucionalidad y luego clama respeto a las mismas. Supongo que cuando piensa en las instituciones peruanas solo piensan en los militares. Entiendo que para él, en su confundida imagen, o en su más bien, soterrada ideología, la democracia y sus instituciones son el problema.

Y es que Ricardo esta en contra de toda CVR. Aunque nunca ha sido capaz de argumentar sostenidamente sus loas al franquismo, al fascismo o a las dictaduras de derecha en general, su posición frente a la CVR condensa bien sus ideas. Simplemente se niega a que las FF.AA. de un país sean escrutados por el poder civil. No le cabe en la cabeza la idea. No somos iguales para el. Los civiles, no pueden querer juzgar a militares, pues ellos son los que nos defienden. Todo es una conspiración marxista para él. O sino -y no sé como al mismo tiempo-, la ideología de los derechos humanos la promueve el liberalismo. Todas estas plagas de la modernidad se confunden en una misma cosa, y se vuelven en contra de lo que debe ser una vida buena.
[2]

En una oportunidad, afirmó en un diálogo bloguero conmigo, que la Iglesia Romana era contraria a las leyes impuestas por el pensamiento único y la ideología de los derechos humanos. Como siempre, una afirmación suya del tamaño del Everest. Lo cierto es que lo más cercano a esta afirmación la encuentro luego en un post suyo donde afirma que deberíamos seguir a Mons. Lefebvre, conocido teólogo reaccionario, defensor de regimenes de derecha funestos. Curiosamente dicho excatolico -porque fue excomulgado- sostiene lo mismo que él: la Iglesia va a la perdición aceptando doctrinas que están inspiradas en la modernidad (liberalismo, marxismo). Como se le criticó entonces, no se puede señalar ser al mismo tiempo ortodoxo y negar los Concilios de la Iglesia Católica.
[3]

Y es que, ¿como se puede gritar viva la muerte con Franco y luego decir viva Cristo que es el símbolo de la vida? ¿Como se puede dar la razón a un teólogo excomulgado por su fascismo desmedido aún pese a su propia Iglesia? ¿Como se puede lamentar los males y la pobreza desatada por el mundo capitalista y luego afirmar que se tiene una divertida vida postmoderna? ¿Como se puede uno lamentar por un mundo en continua degradación y luego regocijarse por las fiestas taurinas? En toda esta crisis de incoherencias, las críticas a la CVR son pues, una raya más al tigre.

Curiosa historia. Cristo habría dicho que en el más humilde estaba él mismo. Walter Benjamin habría contemplado las ruinas de la historia, y Gianni Vattimo tomaría atención de la historia de los olvidados, como parte de su pensamiento débil. Pero Ricardo lo niega todo. Reniega de una Comisión que hable de un campesino humilde sometido al abuso de las F.F.A.A. Tampoco cree en las ruinas de nuestro pasado reciente. Menos aun, quiere recapitular la historia de los peruanos caídos: el no los ve. O sea, tanta teología y filosofía que afirma tener como vocación, echadas por la borda.

Cuando veo tanto paseo por el pasado que suele darnos en su blog, me da que pensar. Al parecer solo rememora Europa, y las ruinas de la historia para él, suelen estar en medio del nazismo alemán o algo similar. Las ruinas peruanas no le interesan. Claro, seguramente no tienen el mismo grado de sofisticación. Y es que en realidad, Ricardo no se da cuenta que esta construyendo una historia totalmente distinta a la que dice querer escuchar. Tiene una visión absolutamente eurocentrista del mundo. No es para nada un enfoque Antihistórico, que puede tener cabida desde un pensamiento cristiano como señala agudamente Gonzalo Gamio: “El pensamiento europeo suele darle un lugar de privilegio a la perspectiva de los vencedores o a las hazañas de los héroes (…) la tradición judeocristiana le otorga un lugar especial a la perspectiva de quienes están expuestos injustamente a una muerte prematura: el pobre, el vencido, la víctima.”
[4]

En realidad, Ricardo Milla defiende más de lo mismo. Es por eso, que no cree en una Comisión de la Verdad. Porque “deshonra” las “hazañas” de las F.F.A.A. que vencieron su lucha contra el mal (Sendero Luminoso). No importa que haya gente que fue pisoteada sin justificación alguna en esa historia. Visto bien, en perspectiva, lo que esta contando es una historia de vencedores -aunque ésta sea absolutamente distorsionada-. El no quiere recordar: quiere que aceptemos la historia oficial, la de siempre, la que quiso Fujimori perpetuar. Sin comisiones de la verdad, sin justicia, sin reivindicación por los más desprotegidos. Lo que hace, es simplemente una apología a esa historia manchada de sangre. Lo que en definitiva nos quiere contar es pues, una historia de la infamia.


[1] Se hace acá alusión a la hermenéutica heideggeriana. Esto porque Ricardo Milla se considera especialmente deudor de la obra del reconocido filósofo alemán Martin Heidegger.
[2] Entendemos que su aspiración de vida buena exalta las cualidades de una sociedad premoderna, como las del Antiguo Régimen. La sociedad apocalíptica habría tenido lugar luego de la Ilustración francesa bajo su concepción.
[3] Mons. Lefebvre estaba en contra de las nuevas visiones que tuvieron lugar en la Iglesia como el Concilio Vaticano ll. Por ello, no es posible que Ricardo señale ser católico ortodoxo y luego renegar de dicho Concilio.

[4] GONZALO GAMIO. “Derechos humanos, antehistoria, cristianismo”. En el Blog Política y Mundo Ordinario

domingo, 25 de octubre de 2009

¿CUÁL ES EL VERDADERO PROBLEMA CON LAS IZQUIERDAS?




Cesar Zarzosa Gonzalez




De un tiempo a esta parte, se ha hablado mucho del humalismo, del movimiento del Padre Marco Arana y de las izquierdas. Prensa nacional, sobre todo escrita, ha fijado el ojo en las nuevas alianzas que estarían surgiendo al interior del Partido Nacionalista con sectores de la izquierda llamada “radical y violenta”. La historia ha continuado, producto de rupturas al interior del nacionalismo, que se habrían hecho evidente con la renuncia de Isaac Meckler, figura reconocida de dicha agrupación, luego de este proceso de izquierdización. De otro lado, ha sido lanzada en los hechos, una especie de precandidatura del padre Arana, conocido por sus luchas sociales contra las mineras en la Sierra norte del país, por el Movimiento Tierra y Libertad. Esta además, la anecdótica, pero no por eso menos asombrosa, escisión del pequeño partido de Javier Diez Canseco, otrora importante dirigente de la izquierda nacional.

La prensa aprovecho una vez más para enfrentar a unos con otros, además de enrostrarles una falta de coherencia partidaria a sus principales figuras. A estas alturas, crear zozobra y satanizar a estos políticos será el trabajo de un gran sector de la prensa. A la bulla mediática, hay que sumar la pluma de especialistas connotados, y de blog stars, que han visto analíticamente las falencias de esta izquierda “que se une, se desune, se camufla, se adhiere”. Tanto intelectuales, como autodenominados anti-intelectuales, han expresado sus reparos, indicando cuales son los fallas o problemas de origen que tienen estos proyectos que pretenden ser de izquierdas “sin serlo”, según señalan.

Siendo este el problemático escenario que se presenta, no pienso hacer un análisis de estos cuestionados proyectos. No es mi animo el de valorarlos o hacer un juicio sobre ellos. Si en cambio, me voy a detener a observar el papel complejo pero fundamental que juegan los analistas de los medios de comunicación, pues quiero hacer notar en este breve espacio, cual es a mi entender, el kid del asunto para estos especialistas. Antes, será necesario por lo menos reconocer a que podemos llamar construcciones de izquierda.

Un proyecto de izquierdas, por llamarlo así, no tiene que ser antes que nada, de una pureza doctrinaria única o peor aun, ser sólo de militantes con carnet. A esta rigidez, se debe anteponer un proyecto que aglutine ideas que vienen de un sentido distinto a la lógica con la que el poder actualmente suma esfuerzos. En ese sentido, pienso que reivindicaciones sociales, regulaciones económicas, preservación del medio ambiente, estrategias y planes sociales, nacionalismos sanos, además de alimentar nuevas y diferentes expectativas, son rubros que se mueven muy bien en la esfera zurda del panorama político, válidamente, unos y otros.

Si lo que hace al proyecto son sus razones antes que sus nombres, pues entonces hay proyectos de izquierdas y están ahí, aunque algunos se esfuercen en no verlos, moverlos o en descalificarlos. Admito que, aunque es simple la estructura o bosquejo que planteo, me parece más que suficiente para ubicarnos en el horizonte político, y para descubrir cuál sería en realidad el problema de estas izquierdas para sus detractores, que es a mi parecer, el meollo del asunto, por el que solo encuentro criticas insustanciales al nivel de ciertos analistas.

Pues bien, sostengo que se trata de críticas al proyecto de izquierdas salga quien salga al frente. En ese caso, ya no se trata de si es Humala, o si es Arana o si es cualquier otro, que puede venir. Se trata de criticar a cualquier proyecto que venga de esa esfera. Así, lo que buscan en destruir; destruir a la persona, que supongan en realidad capaz de realizar el proyecto por el cual se dice ascender. No cualquier persona ciertamente, sino aquellas que estos analistas de medios, sientan en la capacidad de realizar el proyecto por el que dicen apostar. Así, candidatos como Yehude Simon, serían ensalzados como alguien de la izquierda real, por esta prensa, sin ningún problema, ante determinadas circunstancias.

He estado diciendo esfera y no canteras, porque me van señalar también que ni Humala ni Arana son de cantera izquierdista. En realidad, Arana si tiene una formación vinculado a movimientos cercanos a la Teología de la liberación y durante varias décadas ha aglutinado esfuerzo con sectores de la izquierda. Que formalmente no haya militado en un partido de izquierda, no lo hace totalmente nuevo a ellas. Hay pues, otra vez un concepto rígido, cuando no interesado, al hablar de organizaciones políticas. Se piensa sólo en partidos, cuando la política también lo forman agentes y grupos sociales que en ella se interrelacionan y dinamizan. En ese sentido Arana siempre fue político. Ciertamente, el caso de Humala es distinto, pues no tuvo tiempo atrás una cercanía con la izquierda, pero el tampoco es un outsider. Con más de 5 años en lides políticas ya no es el desconocido de antes y su programa tampoco lo es. Su partido tiene muchas contradicciones sin duda, pero acá lo que anotamos, es que ellos no son ningunos advenedizos, por lo menos ya no a estas alturas.

Y es que justamente, poco o nada de lo dicho cuenta cuando la destrucción bajo teorías basadas en la pureza y rigidez de los proyectos está de moda. Lo peor es que no son sinceras. Lo que les preocupa a algunos en realidad son las ideas mismas. Más fácil seria declararse contrario a los planteamientos. Así que mañana, los analistas, pagados por medios con intereses específicos, deberían salir a demoler los argumentos antes que dar vericuetos sobre los proyectos seudo izquierdistas- con candidatos no izquierdistas- pero que en el fondo preocupan porque tienen ideas izquierdistas. Es decir, otra vez, lo que molesta son las ideas.

Por supuesto, que queda pendiente si la construcción de estas izquierdas es la ideal. Puede que no, pero este espacio de discusión planteado se dirige a la tónica que manejan los medios: una critica insustancial, una critica por criticar, o por demoler. Falta pues, la necesaria critica honesta, pero en todo caso, visto bien las cosas no la podemos buscar en los medios. En todo caso, comencemos a buscarla en otro lado.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LA POLÍTICA COMO VOCACIÓN


Hace poco, conversaba con entrañables amigos, acerca de la vida del político. No hablábamos a partir de imaginarnos la vida de los políticos, sino más bien de las pequeñas experiencias personales de cada uno de nosotros (cercanos a movimientos estudiantiles en el pasado), y nuestras perspectivas acerca de lo que se debe hacer y no hacer para forjarse en las lides políticas.

Surgieron algunas posiciones a partir de esa conversación que me han dejado pensado. Hay una posición que entiende que sólo debería hacer política quien se ha realizado profesionalmente y ha conseguido estabilidad. Nótese el relieve que le pongo a ambas palabras. Efectivamente, algunos consideran válidamente que lograrse profesionalmente trae la estabilidad laboral y económica suficiente, para “luego” poder participar en política. Surge una posición mas extrema aún, consecuencia de la anterior: en realidad no sólo deberíamos estar medianamente realizados, sino ser exitosos y ganadores; es decir, se mide la realización en base a logros económicos o empresariales. Nótese que el círculo de amigos con el que conversaba eran todos ellos egresados universitarios.

Mi posición al respecto es distinta de las mencionadas, pero es definitivamente con la segunda y sus “razones”, con la que tiene varios puntos encontrados. Ciertamente la idea del éxito seduce y vende pero tiene a mi parecer graves distorsiones. Dado que la fiebre del éxito es lo que impera en determinados círculos universitario de la Lima empresarial y busca estar en boga voy a intentar explicar algunas razones sobre lo que significaría ser político.

La noción de político depende ciertamente de lo que se entienda por hacer política. Si como Aristóteles señala, el hombre es un zoom politikon, poco tiene que ver cuan exitoso soy para emprender una vida política, pues no se trata de conseguir la fama o estabilidad para poderla ejercerla – estabilidad que nunca será suficiente para alguien con responsabilidades y que es mas bien una quimera, para alguien con un hogar por ejemplo- , sino de entender nuestra dimensión de seres sociales por naturaleza.

Si entendemos que hacer política significa pensar en la polis, entonces me es difícil sostener la idea del político exitoso. Quien piensa que unos cartones, una fortuna o logros acumulados les dan el respaldo para entrar en política como quien entra a un concurso, no entiende lo esencial. El político no busca jugar a ganador y alcanzar sólo éxito. Eso no quiero decir que por eso el político debe jugar a perdedor. Simplemente que no es lo mismo.

Me explico mejor. Uno entra a política por vocación, ideales y convicción, porque como dijimos es parte de su ser social. O en todo caso a eso debe “jugar”. El que sólo busca entrar en política para prolongar su fama, la instrumentaliza. Así, esta pobre idea, no solo banaliza la política y sus profundos significados, sino que peor aun, le hace perder legitimidad. Esta legitimidad es puesta a juego en el contacto con la polis. Veamos.

Quien llega al poder tentado por lograr un escalón más en su vida profesional, y no entienda la política como servicio y compromiso difícilmente podrá alcanzar una identificación con el llamado pueblo. Ciertamente el mismo pueblo que fue cautivado por la imagen y las formas del improvisado, puede terminar siendo su principal verdugo. Como se entiende, la identificación a la que hacemos referencia entre el líder y la población no es una que se de en términos electorales sino post electorales, de demandas y necesidades; las que el dirigente político debe saber como interpretar y sentir una vez en el poder. Por ello, la política no solo es un escalón o un puesto que tentar sino es una experiencia necesaria de vivir para quien quiere formarse en estas lides. Solo aquel que ha vivido la política como forma de vida, terminara siendo un mejor político e interpretando mejor los escenarios que se presentan.

De otro lado, no estoy en contra de quienes entienden la necesidad de la profesionalización de los llamados políticos. Es bueno que lo consideren como opción pero una cosa no es condición de la otra. Por ello, para los que como yo entienden que la política y la profesionalización pueden ir de la mano, es necesario tener los conceptos claros.

La política no es una profesión, es parte consustancial al ser humano, que en mayor o menor medida podemos desarrollar. Segundo, nadie tiene porque ser necesariamente profesional para ejercerla, cualquiera con un oficio o trabajo digno puede hacerlo. Tercero, la política es una experiencia de vida, que no achata los demás aspectos esenciales de ésta, sino que la complementa, pero es necesario “respirarla” cerca. Por ello, no puede ser para luego, sino es vocación y compromiso. Es un ser, y en todo caso un deber procurar siempre ser.

Participar en política es preocuparse por la comunidad y procurar el bien común. Así el poder no es igual al éxito, sino es algo más complejo. El poder causa satisfacción pero también es un peso. Si lo vemos en esa doble dimensión, quizá el empresario-quiero ser político, el exitoso-quiero hacer política, o el aventurero-quiero estar en política, la pensaría dos veces; o comenzaría por lo primordial: ser un ciudadano de pie, con voz y con voto.

sábado, 21 de febrero de 2009

Economistas forever

César Zarzosa González
Hay un tinte marcado en el lenguaje de nuestros economistas peruanos cuando defienden sin dudar al modelo en crisis y las medidas adoptadas durante todo este tiempo, sin un mínimo de autocrítica. Un lenguaje que si antes nos podía hasta causar risa, hoy, en el contexto actual, causa indignación. Cuando me refiero a los economistas peruanos, me refiero a los de arriba, aquellos bacanes que han estado pululando en el poder desde cuando el dictador de Fujimori les abrió las puertas allá por los noventa, cuando les pidió que le vendan sus recetas mágicas contra el atraso y el estatismo.

Los de arriba no es pues, un termino de clase, no se vayan a confundir. Es antes que nada y sobretodo, un definición para llamar a los economistas que han estado de asesores y haciendo política tras la política. Me refiero a los bacancitos, que volvieron un día de EE.UU o Inglaterra maravillados porque ahí habían conocido la verdad revelada. Esos “técnicos” que reniegan de la política y les molesta el populacho ignorante que reclama y hace huelga, son los bacanes de nuestra economía.

Nuestros economistas, tienen pues, una concepción ideológica muy profunda, muy marcada, y difícilmente no se hayan dado cuenta de este discurso empaquetado en tecnicismo, aunque se hagan los tontos. Las dos ideas de fondo que defienden con su discurso son: 1) las decisiones políticas, sobre todo las relacionadas a la economía no debería ponerse en la agenda del debate público pues es una cuestión para nosotros; y 2) la solución para a este país, es importar todo el modelo gringo, y a los que no les parece es porque son unos ignorante salvajes.

Estos economistas, defensores a ultranzas del libre mercado, son pues, ciegos antes la realidad. Por lo general, creen que la realidad es como ellos la ven. Como la ven los otros no cuenta. Pero lo curioso es que ellos solo suelen ver números con cifras altas, y en balances azules. Lamentablemente, la realidad muchas veces no es como las matemáticas, y además tiene pormenores que la frialdad de las estadísticas no alcanzan a comprender. Y es que les falta cancha para conocer su realidad, y no se han preocupado siquiera un poco en leer acerca de su sociedad y sus necesidades, muy lejanas pues, de sus sueños húmedos de felicidad a lo americana.

Se quejan del poder, pero aman al poder. Se quejan de la política, pero aman hacer políticas públicas tras bambalinas, discretamente, lejos del pueblo y de sus intereses. Son más zorros que los politiqueros que hacen política, solo que ellos la llaman tecnicismo. A la postre es mas rentable y mas barato. Más rentable, por los réditos profesionales y económicos que consiguen con su alta labor especializada e incluso, algunas veces, sus “estrategias” suelen favorecer a empresas vinculadas a ellos. Y es mas barato, porque ellos nunca se exponen, sin algún costo de inversión social y económica están en el centro del poder; sin haber pasado por el escrutinio público.

Hay pues un cinismo perverso en este juego. Un rollo que rechaza la “política” pero que no les impide mezclarse en ella. Estos economistas cuya doble moral, les permite hablar de la democracia cuando les conviene, que se rasgan las vestiduras cuando se trata de la dictaduras venezolana o boliviana, porque no permiten las libertades económicas necesarias (libertades que son las únicas que les interesa por cierto) son capaces de venderse a otros dictadores y sátrapas de la estirpe de Pinochet, un régimen de derecha que si les permita desplegar su modelo económico. Y es que solo les interesa la democracia funcional a sus concepciones económicas.

Muchas de esos, que manejaron la economía peruana durante la época del fujimorato, que asesoraron a los Calmet, a los Boloñas, sin asco y sin pudor siguen hoy en política (aunque lo nieguen) y siguen siendo los defensores de este modelo perverso en crisis, mas sesgados que García aunque no tengan su elocuencia ni su verborrea para discursearnos. Ayer como hoy, con democracia o sin ella.

Blindados por el poder económico y por la poca reflexión de todos nosotros, que casi estupidizados por la dosis de liberalismo económico que hemos inhalado durante todo este tiempo no atinamos a nada, ellos se yerguen como los tecnócratas de ayer, de hoy y de siempre, para que el modelo continúe y acaso salen sin desparpajo cada cierto tiempo a explicarnos la cuestión. Más aún, alguno de ellos si son abiertamente líderes de opinión. Uno es director de un diario de lenguaje tosco y cavernario. Otro, representante directo de este grupo, mucho más de peso y sofisticado que el anterior, es flamante director de un diario que hasta hace poco era incómodo para los intereses del gobierno. Un tercero que fue ministro, quiere ser presidente del país. Y alguno ya mucho mayor, fundador de un instituto de estudios económicos influyente, debe estar feliz de saber como multiplico a los suyos por estas tierras. Ha ahí nuestros economistas estrellas.

El cinismo ideológico de estos bacanes es pues, atrevido, perverso y lo mas antidemocrático que pueda existir. Algunos pensadores creen que la modernidad trae este cinismo y esta doble moral. Yo me arriesgo a pensar que nos confunden y nos malinterpretan metiendonos a todos en un mismo costal. No han localizado bien al “enemigo”. Algunos lo llaman neoliberalismo y otros nos sabemos de memoria su doctrina y su modelo. Y son nuestras economistas, los defensores a sueldo de este sistema, sus promotores máximos. ¿Estaremos condenados por siempre a ser “gobernados” por esta estirpe?. Esperemos que la política esta vez si tenga la respuesta.

martes, 3 de junio de 2008

PENSANDO EN VIERNES SANTO


César Zarzosa González

Escribo estas líneas en Viernes Santo. Un día como hoy, según el calendario cristiano, se recuerda el día de la Crucifixión de Jesús. En general para la cultura occidental es una fecha conocida, a pesar de que pueda despertar distinto interés o importancia para todos y cada uno de nosotros. Debo confesar, que el tema de la religión despierta en mí una fascinante atracción. Sin embargo, por contradictorio que fuera, no sólo como objeto de estudio, sino como objeto de fé. Yo, como mucho de ustedes pertenezco a una familia católica. Si me dicen si soy creyente responderé que si, creo, pero si me dicen que religión profeso diré que soy en teoría un cristiano católico…..

Me disculpo de antemano, si mis reflexiones resultan ser chocantes, pero quiero pensar que no hace mal reflexionar sobre la fe- para quienes la tienen- o sobre estas cosas -para quienes no-, aunque sean vistos con otros ojos que el que escribe. Me resulto necesario además advertir, que estas líneas son motivadas por un artículo muy bueno de Gonzalo Gamio EL cristianismo como encarnación, cuya lectura es altamente recomendable. A partir de él esbozo algunas ideas sobre la fe cristiana.

Gonzalo Gamio plantea que la esencia misma del cristianismo es la encarnación. Cristo se encarno para vivir en un tiempo y en un espacio determinado. Adopto la naturaleza humana para comprenderla y redimirla. Señala además que Cristo no es ortodoxia. No es pureza doctrinal, en el sentido de rito o tradición religiosa, sino que es principalmente amor. La encarnación de Cristo no es pues una que acabe con su venida a la Tierra. Ni es otra que se reavive sólo con la presencia de Cristo en la hostia. Sino que es una continua. Cristo esta en cada uno de los hombres de este mundo que sufren dolor: “Cuando diste de comer al hambriento, cuando visitaste al afligido, cuando curaste al enfermo”….”cuando lo hicisteis con el mas pequeño de mis hermanos entonces lo hicisteis conmigo” (Evangelio de Mateo, Cap. 25, 31-46)

Tras leer a Gonzalo Gamio me reafirma la idea de la praxis en la fe cristiana. Y en este punto, se conecta con el pensamiento de la Teología de la Liberación, la tan mentada y controversial doctrina sostenida por el Padre Gutierrez, que es la opción preferencial por los pobres. Y es que si Cristo es encarnación continua y como el nos recuerda, está en el que mas sufre, entonces está principalmente en los pobres. Entonces, socorrerlos de alguna forma, con alguna acción, con alguna idea, con alguna esperanza, con algún proyecto, debe ser parte necesaria del itinerario cristiano.

Es entonces cuando recuerdo que en realidad muchas veces los que se dicen cristianos católicos, confesos y convictos, no han mirado la praxis en la fe cristiana. ¿Estaremos tan preocupados en la pureza doctrinal como los saduceos o escribas? ¿Nos basta oír la misa todos los domingos? ¿En visitar las 7 iglesias? ¿Comulgar en Semana Santa y sentirse tranquilos? O hace falta ser más?. Recuerdo otra vez, como a Jesús le importo poco las formas – a muchos siempre nos preocupan las formas-, sea en el abrazo a un romano (pagano impuro), en el poco interés por los sábados de guardar, en enfrentarse a las leyes de su tiempo.

Si hoy miro a mí alrededor, veré que aún hoy, estas cosas se repiten. Que tengo un Cardenal Mayor que le preocupan demasiado las formas y que en ese sentido, yo debo estar pecando por hablar así de la autoridad eclesiástica. Muy a pesar de eso, sigo dándome cuenta que el reverendo tampoco fue capaz de ver, al igual que otros conspicuos miembros del gobierno de turno y que son parte de sectores con poder de la Iglesia, que los que sufrieron el terror de la violencia política, también eran Cristo. Nunca pudieron verlo encarnado en las millares de víctimas de la guerra interna que sufrió el Perú estas últimas dos décadas; por el contrario, pensaron que sus derechos humanos eran una cojudez.[1]

Todo esto, lejos de ser solamente una crítica a este proceder- que también lo es-, es ante todo una reflexión que espero me alcance a mí también. Y es que claro, ellos están preocupados solo en la forma, incluso podrían ser mucho de esa ortodoxia que persiguió al mismo Cristo antes, pero ¿y yo?. Yo definitivamente no soy como ellos, pero ¿que soy? Si he leído algo a Gutiérrez, no diré orgulloso: “por eso es que soy agnóstico”, o “no soy creyente” o, “creo en Cristo pero no soy practicante”. Al contrario, diré, soy creyente, y además cristiano católico en teoría…. porque hasta ahora no me he atrevido de serlo más allá…de repente no en la dimensión que la praxis de mi fe requeriría...

Esto, es sólo una reflexión. Felizmente, si la misericordia de Jesús es tan grande como el Evangelio pregona, nos queda la vida entera para mejorar siempre. Espero pues, que les haya servido de algo, a creyentes y no creyentes el que les haya compartido estas líneas. Para mí, el hecho mismo de que ya lo este pensando es un gran avance. Shalom para ustedes.

[1] Las referencias inmediatas, son al Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, y al ministro Rafael Rey, miembro del Opus Dei.